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Chile: La Caridad presente en los confines de la Tierra



Campamento "El Peñón", Santiago

Con el fin de promover la organización comunitaria para facilitar a la comunidad condiciones de vida digna, las Hijas de la Caridad están apoyando la olla común organizada por las presidentas de las tomas y cuyo nombre es "Olla el peñoncito", ubicada al interior del campamento "El Peñón" en la comuna de Puente Alto, Región Metropolitana.

A través del proceso de acompañamiento, las hermanas colaboran en la preparación y distribución de los alimentos atendiendo a las 100 personas que van en busca de almuerzo con sus ollas o fuentes de lunes a viernes cerca cada mediodía.

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Escuela "La Milagrosa", Punta Arenas

La escuela ubicada en la zona austral de Chile, posee un 86% de vulnerabilidad, cuyas familias se han visto seriamente afectadas durante la emergencia sanitaria, pues muchos de ellos han quedado sin su fuente laboral, o bien poseen trabajos informales que no han podido ejercer en este tiempo.

Por esta razón, se activadaron las redes sociales invitando a la comunidad a ser parte de esta campaña, depositando dinero en Cuenta de la escuela, donando alimentos no perecibles o útiles de aseo personal, con el fin de armar canastas con estos elementos para las familias necesitadas.

Las hermanas están a cargo de la actividad, han colaborado en la disposición y entrega de las canastas, los profesores y la JMV han preparado un set de dibujos infantiles con caja de lápices de colores y sacapuntas, para que disfruten coloreando en casa; además, medallas, la historia de un Santo Vicentino.  Por otra parte, AIC Grupo Santa Luisa ha elaborado tejidos: frazadas, guantes, gorros, bufandas para agregar en las canastas, a quienes las necesiten.

A su vez, la Asociación Medalla Milagrosa AMM ha colaborado con medicamentos y lentes para los alumnos que han requerido, y a los adultos mayores pertenecientes a la Casa de Acogida han sido acompañados con llamadas telefónicas, visitas de la Fonoaudióloga y Terapeuta Ocupacional, proporcionándoles así, elementos de estimulación cognitiva y motriz, además de las canastas de alimentos.

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Fundación Regazo, Santiago

A partir de Marzo y hasta el mes de Agosto, y gracias a las redes de colaboradores de la Fundación Regazo, se lograron entregar 341 canastas de alimentos a 115 familias, cuyo 85% con migrantes (Colombia, Perú, Haití, República Dominicana, Ecuador, Venezuela).

La iniciativa que lleva por nombre “Kits de amor con esperanza” buscó cubrir las carencias esenciales de familias durante confinamiento total en la comuna de Independencia en Santiago de Chile. Todo esto fue posible, gracias a diferentes aportes tanto de Caritas-Chile, Parroquia San Francisco de Sales y otros donantes (personas naturales), particularmente de los Estados Unidos de Norteamérica.

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Campamento Alto Andacollo, Copiapó

Es un sector no urbanizado ladera de uno de los tantos cerros que rodean la ciudad de Copiapó, bajada de quebradas no habitable por riego de “aluviones”.

Habitan aproximadamente 700 familias agrupadas como conformando “Campamentos” lo que les permite una organización mínima para vivir allí, familias de origen extranjero de nacionalidades como Bolivia, Perú y Colombia, aunque también hay presencia de chilenos de diversas partes del país.

Estas personas generalmente trabajan a contrato informal, en donde no hay una estabilidad económica. Muchas veces no existe ningún tipo de contrato de por medio y trabajan al día.

Durante el año 2019 las Hijas de la Caridad, los jóvenes de JMV y personal de la Comunidad educativa de la Escuela San Vicente de Paúl iniciaron un trabajo en el sector con miras a realizar un servicio en la población. En el catastro realizado en “el puerta a puerta” se detectó que en este territorio no hay presencia de la Iglesia Católica, siendo una necesidad imperiosa manifestada por los vecinos.

En el paso de la hermana Visitadora Provincial y su Consejo fines del año pasado, la comunidad local manifestó y solicitó instalar en el lugar una sede para el trabajo con las personas, a través de proyectos, lo que fue muy bien acogido por parte de la Visitadora, dado que es un lugar de marginalidad, precariedad y abandono.  

Si bien geográficamente está muy a periferia cerro arriba, no está lejos de la Escuela que es el lugar donde habitan las hermanas. Además, varios niños que viven en el campamento asisten también a la escuela.

Se postuló a proyectos, los que fueron aceptados, quedando todo planificado a principios de año, sin embargo, cuando vino la pandemia, la ilusión de la comunidad vicentina y de los pobladores tuvo que ser reemplazada por la organización inmediata de alimentación especialmente para los niños, pues al no asistir a los jardines y colegios, no tenían posibilidad de la alimentación que allí reciben.

Se organizó un desayuno (preparado en el domicilio de las dirigentes sociales) para 150 niños 5 días a la semana durante 4 meses, donde cada familia se acercaba a retirarlos.  Por su parte, y dado que aún la zona no estaba en cuarentena, los jóvenes de JMV lanzaron una campaña a través de las redes sociales para recolectar leche, saborizante, harina y azúcar, que tuvo una excelente acogida,

Cabe destacar el aporte da la comunidad educativa, de las Hijas de la Caridad, de la Familia Vicentina del país, de los jóvenes de JMV de las diferentes comunidades de Chile y de la comunidad copiapina en general: “Nos vimos sorprendidos del impacto que las redes sociales tienen en estas causas, hasta de Televisión Nacional de Chile, se interesó en conocer esta campaña publicitada por los jóvenes y el reportaje realizado por ellos favoreció aún mas la cooperación”, comentan.

En este ultimo tiempo a raíz de la cuarentena que la región está viviendo, fue necesario llevar la alimentación a los hogares para varias semanas. Además, el obispado ha favorecido también con proyectos de alimentos para almuerzo conocido como “ollas comunes”, lo que ha sido muy beneficioso para las familias, dado que estas alturas del tiempo un mayor número de ellas han  perdido su trabajo y las personas están pasando hambre, por lo que, ha sido muy favorable la organización que lideran las dirigentas de las diferentes agrupaciones, quienes preparan y distribuyen la alimentación.

En medio de toda esta crisis se ha podido levantar la sede, logro que es visto por la población como “un signo de esperanza”  tal como comentó una señora colombiana: “es nuestra sede”.

Finamente, Hijas de la Caridad en esta zona del país “nos ilusiona tener un lugar de capacitación a través de los talleres, de escucha, de evangelización, de formación para los niños…es un anhelo esperado para los jóvenes quienes realizarán allí su servicio. Podrá realizarse una vez que se levante la cuarentena en la zona”.

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Fuente: Comunicaciones Chile






  
  

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